De las imágenes

Las imágenes que utilizo en mis post son aquellas que navegando por la red encuentro, me gustan y aprovecho para utilizarlas aquí. Cuando conozco su autoría lo hago saber, sin embargo, hay muchas que las desconozco. Si alguien es autor de una de ellas espero me lo haga saber de inmediato para así poner su autoría o quitarla si es preciso. "pisema30@gmail.com"

viernes, 21 de julio de 2017

El ayer no muere


¿Cuándo decidiste tu marcha? En el adiós contenido que nos diste a todos no hubo una sola lágrima visible en tu mirada, todos en casa sabíamos que lo habías decidido. Tus años silenciosa frente a la ventana nos lo decían a gritos. nos reclamaban tu libertad y tú con tus miradas también lo hacías. Jamás reprochaste un sólo día, siempre nos colmabas de sonrisas, ilusiones y caricias. Pero el paso y el peso del tiempo iba mellando las tuyas. Y tú, sí, tú siempre ahí frente a la ventana con la mirada perdida entre los campos de algodones y cuando estos se mecían con la brisa tú desde lejos acariciabas su vaivén. Cuando el rocío de la mañana llenaba de gotas sus flores blanquecinas, tú sin moverte besabas su frescura y la sentías en tus labios, tus ojos cerrados me lo hicieron comprender.

¿Qué te pasa abuela? ¿En qué piensas? - Me mirabas y sonreías, había tanto pero tanto amor en tu sonrisa. Yo podía sentirlo, pero no podía entenderte.

Hoy, justo sobre la mecedora había una nota de tu puño y letra. Entre versos y poemas, renacía en ti a día de hoy un ayer que nunca murió en tu corazón. Nunca supimos de ese amor que embargaba tu alma, ni de todos esos recuerdos que habitaron en ti. Qué pasó con nosotros, niños ayer y hoy ya crecidos que jamás supimos ver tus nostalgias ni tu melancolía.

"No es tarde todavía, siento que tengo que partir, tal vez un día os deis cuenta de que mi amor por todos vosotros sigue ahí, pero he de hacerlo, de no lograr encontrarle tal vez os lo haga saber, pero algo que sí sé es que nunca hay un no en mi corazón sino un tal vez.

No temáis por mí, la vida sigue y yo, seguiré mientras pueda. Hoy los campos me gritaron que él me espera, no sé si podré hallarle pero no puedo continuar sumida en el ayer sin hacer nada. El amor no muere, sois jóvenes aun pero yo sí puedo deciros que es cierto, no es que no muera es que sencillamente no entiende de tiempo, de años ni de distancias.

No, no es tarde todavía y hoy os digo simplemente "adiós"

Tu silueta recortándose entre los campos, desde la ventana te veo partir con tu nota entre mis manos. 

Dejó sus palabras escritas y sé que esperó muchos años, demasiados para salir, atreverse a cruzar el umbral y volar en busca de ese ayer que jamás dejó que muriera en su corazón.

***   ***


Hoy llegó una carta, el matasellos ilegible nos indica donde la echaste. Es curioso, en un año no hemos sabido de ti y te puedo asegurar que intentamos encontrarte. Lo bueno es que tan sólo unos kilómetros te separan de nosotros, lo malo, que nos echas de menos pero no quieres volver. Tus palabras son felices, pueden sentirse al leerte, cuando te fuiste sabías adónde ir, siempre lo habías sabido pero jamás antes habías tomado la decisión. ¿Por qué esperé tanto? Nos preguntas a nosotros, y nuestras miradas recorren nuestros rostros interrogantes. ¿Cómo saber algo que jamás contaste?

miércoles, 19 de julio de 2017

Un vestido rosa



Cuando veo una prenda de vestir rosa pienso en ella, sí, no tiene por que ser algo concreto, no importa si es un vestido, una blusa o una falda, simplemente por el mero hecho de ser rosa ya me viene a la cabeza Ana María.

Recuerdo que íbamos a cuarto de primaria cuando la señorita Ortiz entró en clase seguida de una niña de nuestra misma edad, se la veía tímida y retraída porque no levantó la vista del suelo hasta que nuestra maestra la presentó al resto de la clase. –Niños, prestadme atención un momento. –Dijo alzando la voz, algo que no era preciso porque ninguno de nosotros le quitábamos ojo de encima. –Os presento a una nueva compañera a partir de hoy, es Ana María y espero que entre todos la hagáis sentir bien y la ayudéis. –Ella levantó la vista y sonrió, en ese instante creo que se nos metió a todos en el bolsillo y a muchas en el corazón.

Era alegre, divertida, resultó ser muy extrovertida, nada que ver con la primera impresión que había tenido yo al verla y con el paso de los meses acabó siendo mi mejor amiga. El color rosa le encantaba, siempre llevaba algo de ese color, si no era un vestido, era una pieza suelta, sino los calcetines y si no era ropa, elegía la cinta del pelo o los pendientes, era algo rozando la obsesión, pero con su piel dorada y su cabello negro siempre le sentaba de maravilla. Pero los meses pasan rápido y el fin de curso llegó pronto. Las despedidas eran las de siempre, un "hasta septiembre" servía y después a disfrutar del verano. Sin embargo Ana María no regresó a la escuela. Todos preguntamos por ella, pero nadie supo darnos explicación alguna.

Recuerdo que yo fui hasta su casa en varias ocasiones, pero nunca respondía nadie, todo se veía cerrado a cal y canto. La última vez que acudí con la esperanza de encontrarla, vi un cartel donde ponían en venta la vivienda, eso me desmoralizó y hundió por completo. Nunca más supimos nada de ella. Por eso cuando veo una prenda de vestir de color rosa, sin quererlo y sin desearlo mi inconsciente siempre piensa en Ana María. Ojalá alguna vez en la vida fuera posible saber qué sucedió con su marcha tan repentina...

FG


¿Os pasa a vosotros algo parecido sino con una prenda de ropa, con cualquier otro objeto, situación o palabra? Algo que al verlo os recuerde a alguien sin más.

sábado, 15 de julio de 2017

En el silencio de la noche


La luz de las farolas no alumbraba demasiado, en el fondo poco importaba, nada importaba últimamente. Deambuló por las callejuelas cercanas al puerto y en algún momento dejó que sus pensamientos subieran en uno de los barcos que salían a alta mar y se fueran lejos, pero no servía de mucho, cuando emprendía sus pasos nuevamente, ellos parecían regresar, adherirse a su piel, a su mente, a su cabeza y le martilleaban sin descanso.

Apagó el pitillo que prácticamente se había consumido entre sus labios, lo arrojó al suelo pisoteándolo después, casi cruelmente, como si en ello lograse también pisotear todos sus pensamientos, sus ideas, sus recuerdos. Anduvo durante horas que ni siquiera supo que transcurrían y prácticamente volvió sobre sus pasos una y otra vez. Ya era casi medianoche, y a esas horas pocos eran los transeúntes que caminaban por allí, tal vez algún que otro maleante que más bien podían hacerle pasar un mal rato, pero qué más le daba, en realidad le importaba poco. Hacía pocos años él había sido como ellos, no le importaba con quien pudiera cruzarse en su camino, más bien todo lo contrario, buscaba pelea y rara vez no la había encontrado, unas veces ganaba otras muchas perdía hasta que un día perdió más de lo que hubiera deseado...

Encendió de nuevo un cigarrillo y se apoyó en la esquina, en aquella esquina donde la había visto tantas veces, donde sabía que ella debía estar si no quería acabar bajo el agua del puerto con una cuerda al cuello, donde ella no podía escapar de aquellos que la trajeron engañada, con promesas de un futuro mejor, con  los sueños en la maleta y las mentiras ocultas tras las sonrisas... Las mismas sonrisas que después fueron golpes, extorsiones y  abusos, sí, ella pertenecía a ese mundo y él la conoció allí. Por su trabajo sabía que no debía inmiscuirse, que no estaba en su jurisdicción y mucho menos entraba en sus asuntos, pero era imposible estar allí y no darse cuenta, no ver como deseaba aquella mujer alejarse de ese mundo, como pretendía casi a diario convencer a sus clientes de más confianza para que la sacasen de allí, intentar poco a poco alejarse de la vigilancia a la que la sometían sus supuestos dueños de los sueños.  Y él, consciente de todo aquello y más, día tras día fue ganándose su confianza, logró que ella le hablase, entablase con él algo que no era un servicio de cliente, sino algo bien diferente.... Escupió la colilla de su casi inexistente cigarrillo, caminó varios pasos y le vio allí, aquel que sin pensarlo dos veces acabó con la vida de esa mujer que tan sólo soñaba con ser libre, con trabajar decentemente y lograr algo de dinero para enviar a su familia. Volviendo atrás deshizo lo andado y volvió a apoyarse en la esquina, lentamente sacó su pitillera y encendió otro cigarro, sabía que quizás sería el último así que lo saboreó tan lentamente como su frialdad le permitía, después sacó su revólver, apuntó certeramente y disparó...


En el silencio de la calle retumbaron dos disparos, y sobre la acera dos cuerpos caían abatidos... Silencio, penumbras y muerte. Entre sus labios continuaba consumiéndose aquel último cigarrillo y la mueca de una sonrisa parecía dibujarse en ellos.

Safe creative: 1211152688025

FG

Que los calores os sean leves y por lo menos los llevéis lo mejor posible. Ahora a disfrutar de las vacaciones quienes las podáis disfrutar.